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jueves, 1 de julio de 2010

MANUEL RIQUELME - CAMPAÑA DE AMAMBAY (DE LAS COORDILLERAS) / Fuente: HÉROES. COMPENDIO DE LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA


CAMPAÑA DE AMAMBAY
Autor: MANUEL RIQUELME
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
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La designación de esta campaña la dio el mismo Mariscal en su último decreto, de fecha 25 de febrero de 1870, acordando una condecoración a “todos los ciudadanos que llevaron a cabo la Campaña de Amambay” (1).
En ella se libraron numerosos y violentos combates, durante la larga y angustiosa retirada del mariscal LÓPEZ. Su macilento ejército, sobreponiéndose a las penurias y fatigas propias de la marcha, atravesaron selvas inhóspitas, ciénagas, esteros, ríos y montañas.
Después del último combate en los campos de Barrero Grande, el pequeño y destrozado ejército se dirigió a San Miguel, jurisdicción de la zona de Amambay. En esta población acampó el Mariscal, en el mes de julio de 1869. Una pausa de pocas semanas bastó para poner orden, proveerse de ganado y ajustar las necesidades más apremiantes. El 21 de agosto recomenzó la marcha hacia Unión, para dirigirse después a San Estanislao, donde llegó el 23 del mismo mes. Aquí se recibió la noticia de que grandes efectivos aliados, al mando del general JOSÉ ANTONIO MANUEL CORREA DA CÁMARA, habían desembarcado en Concepción. Otra partida lo hizo en el puerto de Villa del Rosario, a la orden del mariscal de campo VICTORINO JOSÉ CARNEIRO MONTEIRO, 11.000 hombres en total. El mariscal LÓPEZ levantó el campamento el 30 de agosto y enderezó la marcha con destino a San Isidro (Curuguaty). Había dejado tan solo una pequeña guarnición, para seguir de cerca los movimientos del enemigo.
El Mariscal tuvo aviso de que el ejército brasileño se dirigía a San Joaquín. Ordenó, entonces al coronel ROSENDO ROMERO que, con 2.500 hombres, marchara hacia las cercanías de esa localidad, como una medida de precaución, por si se intentase practicar algún avance envolvente por ese paraje. Asimismo, ordenó a los coroneles DELVALLE y SOSA se dirigieran, con otro contingente, a Panadero y establecieran allí una posición de vanguardia, sobre el río Verde, afluente del Jejui-Guazú.
Una columna brasileña que saliera de Concepción al mando del comandante PEDRUEZA y guiada por un baqueano del lugar, llegó sin mayores dificultades a Belén-Cué. Aquí se encontraba el comandante CAÑETE con el propósito de recoger algún ganado para el ejército. Al enterarse de la superioridad abrumadora del enemigo, abandonó el lugar para dirigirse a Itapytangua, en cuyo punto fue alcanzado por la columna enemiga. Después de un rudo combate y cuando la situación se hizo insostenible, tuvo que abandonar el campo. Había perdido 1.500 cabezas que, con tanta dificultad, recogiera hasta entonces.
Prosiguiendo su marcha, la columna brasileña llegó a Tacuaty, donde se libró otro recio combate con nuestras tropas, que estaban al mando del capitán ROA. Los nuestros se retiraron acosados por el enemigo. Roa tomó el camino de Ygatimí, donde acampaba el ejército paraguayo.
En octubre de 1869, los brasileños atacaron la guarnición de Curuguaty, donde tuvo lugar un nuevo combate. El mayor VERÓN, que comandaba nuestra fuerza, se retiró después de resistir valientemente, para ir a reunirse con las fuerzas del general DELGADO, que se hallaba a orillas del río Jejui-Guazú. Esperó allí en vano Luz ataque enemigo, como suponía. Arribas fuerzas reunidas marcharon hacia Ygatimí. El mariscal LÓPEZ, que aguardaba al general DELGADO en esta población, acampó en la margen izquierda del arroyo Itanaramí.
Posteriormente, en fecha de 28 de noviembre de 1869, levantó una vez más el campamento para establecerse en el paraje llamado Arroyo Guazú. El general DELGADO quedó con su tropa sobre el ltanaramí. Es de advertir que entonces la falta de la más elemental vitualla comenzaba a hacerse sentir en todo el ejército. Hasta los oficiales debían alimentarse de frutas silvestres y animales de caza, pese a la existencia de algún potaje de polenta, de la más primitiva, que se tomaba sin ninguna clase de condimento.
En el paraje denominado TUPI PYTA se había establecido la columna del coronel ROSENDO ROMERO. El Mariscal había tenido noticias de que este jefe y otros oficiales tramaban entregarse con su tropa al enemigo, a cuyo efecto preparaban un plan que pasase como un hecho de sorpresa. El Mariscal se adelantó al acontecimiento y envió al coronel IGNACIO GENES para hacerse cargo de estas tropas. Cumplida la orden, el nuevo jefe dispuso que la columna se pusiera en marcha, primero a Echeverría-Cué y luego a un paraje denominado Lomas-Rugua, más retirado de Panadero. En Panadero se encontraban tropas brasileñas. El coronel GENES hizo alto en Lomas por considerar la posición apta para luchar, en caso de necesidad. Su misión, además, era conseguir ganado vacuno que sirviese de alimento a todo el ejército.
En este último punto fue alcanzado por las fuerzas brasileñas en número enormemente superior.
Se trabó un combate desigual. Tropas de caballería enemiga embestían contra los débiles soldados paraguayos, que apenas podían sostenerse en pie, por el hambre y la fatiga. A pesar de todo, los choques fueron recios y muy cruentos. Los brasileños rodearon el potrero en que se refugiaron los paraguayos. En esta acción cayó prisionero el coronel GENES. Los oficiales y pequeños grupos de soldados salieron de la encrucijada, pero, extraviados en los bosques, terminaron por entregarse prisioneros en diversos lugares. Muchos de ellos llegaron hasta Villa de San Pedro, después de una verdadera odisea por la selva. Otras gentes, que pertenecían a la misma columna de Tupi Pyta, cayeron igualmente prisioneros, entre ellos el padre GONZÁLEZ y el Tte. CÁCERES, quienes fueron degollados por los brasileños. Terminó así, definitiva e infortunadamente, esta pequeña columna, cuya misión principal era conseguir alimentos para el ejército en retirada.
(1) Coronel Centurión. "Memorias". Ob. cit.

COMBATE DE ITANARAMI
En este paraje se encontraba el general DELGADO, guardando la retirada del Mariscal. En el mes de noviembre dejó el mando al comandante QUINTANA. El día 30 del citado mes, un ejército brasileño que operaba en las riberas de un brazo del río llamado Jejuí-mí, se presentó sorpresivamente en las cercanías cíe la guarnición. La atacó inmediatamente con efectivos muy superiores. El comandante QUINTANA reunió a tiempo su fuerza, que casi siempre se hallaba dispersa por los montes, buscando frutas y animales silvestres. Se dispuso a la defensa. Los primeros ataques fueron rechazados con apreciables bajas. Los paraguayos supieron aprovechar los accidentes del terreno y lucharon con astuta habilidad y con recursos sorpresivos, al punto de obligar a los brasileños a retirarse hacia la pequeña aldea de Ñandurovai. En ella se habían refugiado muchas familias, mujeres y niños abandonados a su suerte.
El día 11 de diciembre de 1869, el Mariscal levantó el campamento de Arroyo Guazú y marchó en dirección de Zanja Jhú, paraje que se hallaba más allá de los campos de Panadero (2). El hambre mordía sin compasión. Cuando dejaron este lugar para cruzar el río Aguaray Guazú y atravesar las cordilleras de Mbaracayú, quedaron en improvisados hospitales más de 700 enfermos y cientos de mujeres abandonadas (3). Llegó el Mariscal a Zanja Pypucú, en los primeros días de enero de 1870. Las tropas que se hallaban en Panadero y que tenían orden de montar en pos de él, se vieron obligados a demorar la partida, porque fueron sorpresivamente atacados por el enemigo. En las orillas del río Verde se libró uno de los más penosos combates de esta campaña, Al coronel DELVALLE, que mandaba los restos demuestro ejército, se le infligió tan severa derrota que lo obligó a emprender una rápida retirada, perdiendo lógicamente casi toda su tropa y armas.
Aquel andar sin rumbo fijo del resto de nuestro ejército parecía, más que realidad, cuentos de leyenda. El incalificable esfuerzo de los oficiales y tropas que, en tales circunstancias cruzaban ríos y esteros, habla de los más inverosímiles sacrificios. El paso del río Amambay, realizado bajo la hábil e ingeniosa dirección del coronel PATRICIO ESCOBAR, venciendo dificultades que no podríamos imaginar ni valorarlas, sobrepasó el límite de la resistencia humana.
El 27 de enero de 1870, después de vadear el río Corrientes, el ejército acampó transitoriamente en Capiibary, para luego parchar por la picada de Chirigüelo, que tiene cuatro leguas de extensión. Llegó hasta el río Aquidabán y establecióse en su margen izquierda. Era el 8 de febrero de 1870 (4). Un millar de hombres descarnados formaba todo el ejército de mariscal López.
(2) En la fecha contaba el Mariscal en total 5.000 hombres, entre ellos 2.000 enfermos y heridos.
(3) Crisóstomo Centurión. "Memorias", pág. 105. Tomo IV.
(4) Todo el ejército contaba con 1.200 hombres. C. Centurión, ob. cit., pág. 158. Tomo IV.

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Fuente: HÉROES. COMPENDIO DE LA GUERRA
DE LA TRIPLE ALIANZA
Por MANUEL RIQUELME
Editorial Servilibro,
Asunción, Paraguay 2008
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