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martes, 29 de junio de 2010

MANUEL RIQUELME - LOS SUCESOS POLITICOS CON ARGENTINA Y BRASIL. RESUMEN / Fuente: HÉROES. COMPENDIO DE LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA


LOS SUCESOS POLITICOS
CON ARGENTINA Y BRASIL.
RESUMEN.
Autor: MANUEL RIQUELME
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
Tomemos panorámicamente el intrincado laberinto diplomático con promesas, sugestiones y veladas amenazas entre los gobiernos interesados. En esta escena de fondo, se percibe por sobre las pretensiones de la Argentina y el Brasil, el afligente drama en que se debate la República Oriental. Resultado de la prolongada y paciente neutralidad del gobierno paraguayo aún cuando vivió siempre atento a la suerte del Uruguay, en la cual estaba involucrada la suya propia.
La preocupación paraguaya subió de punto cuando el general Mitre había silenciado, premeditadamente, toda respuesta a una carta del Presidente Solano López, con motivo de las tratativas sobre la cuestión de límites, tanto tiempo postergada. Obedecía ésto el conocimiento que tenía Mitre de la misión Lapido en el Paraguay.
Igualmente López había recogido indicios referentes a ciertas conversaciones entre los gobiernos del Imperio y la Argentina sobre la posibilidad de que ésta no obstaculizara en tránsito de una flota de guerra brasileña por el río Paraguay, a cambio de la promesa de ayudarla en sus disputas con Entre Ríos y Corrientes (1).
Efectivamente, Mitre, en su contestación de fecha 16 de mayo de 1863, se desentendía hábilmente de todo punto que podría implicar las cuestiones hacia el Brasil. López se dió cuenta de las gestiones en ese sentido, conforme a la actitud del delegado argentino Dr. Lorenzo Torres, que se hallaba en la Asunción. En una nueva carta, Mitre insiste en un entendimiento posible solamente con el Paraguay, sin mencionar los intereses en juego con el Brasil (2). Por otra parte, refirióse a su absoluta neutralidad con respecto a la revolución uruguaya. En tanto, la prensa mitrista continuaba con su campaña de denigración contra el gobierno paraguayo y hablaba de conspiraciones, revueltas y animaversión de diversos sectores asuncenos al poder de López. El presidente paraguayo, en su última correspondencia del 5 de julio de 1863, no obstante apreciar las ideas de Mitre con respecto al conflicto oriental, dejaba entrever que no quería participar en ella, y más bien consideraba congruente conservar la plena libertad para proceder en esta cuestión con entera independencia.
Después de las negociaciones del delegado uruguayo, señor Andrés Lamas, en Buenos Aires, donde se aviniera por cuenta propia a la mediación de don Pedro II en el conflicto de su país, y luego la negativa del Presidente Oriental Bernardo Berro, entusiasmado por el éxito diplomático de Octavio Lapido en el Paraguay, el problema uruguayo se volvió a complicar aún más. En los momentos de mayor algidez, Solano López había reclamado una definitiva explicación ante el gobierno argentino (que ahora se enconaba con el gobierno de Berro) y ofrecía su mediación al Uruguay. En tanto el Brasil, sigilosamente enviaba grupos armados al ejército de Flores. (3)
Esto acontecía en los mismos instantes en que el señor Lapido se desvelaba afanosamente para obtener del gobierno paraguayo una decisión en firme. Este hecho revela la angustiosa situación internacional del gobierno del Uruguay. Solano López estaba ya prácticamente inclinado a intervenir en los asuntos orientales. Los acontecimientos políticos en el Río de la Plata eran cada vez más críticos. Más tarde, cuando el gobierno argentino no respondía a los llamados de López y la actitud uruguaya se proyectaba siempre vacilante, y ante el silencio cada vez más incomprensible de Urquiza, el mandatario paraguayo cayó en cuenta que toda paralización se debía a la intromisión sorda y hábil del Brasil. En el protocolo del 20 de octubre de 1863 en Buenos Aires, los emisarios brasileños Loureiro y el barón de Mauá triunfaron evidentemente. A lo menos así se expresaba a Berges el representante paraguayo en Montevideo, Juan José Brizuela, en los últimos días del mes citado (4).
Renacía, de esta suerte, el interés del Imperio del Brasil para un entendimiento con Buenos Aires, que allá, por el año 1859 había cristalizado por breve tiempo. Otro hecho que hablaba elocuentemente, en ése sentido, era el nombramiento en carácter de Ministro Plenipotenciario brasileño ante Buenos Aires, del señor Felipe José Pereira Leal, considerado adversario del Paraguay, desde la época de don Carlos Antonio López.
En pocas palabras se podrían sintetizar así los propósitos inmediatos que perseguía la política brasileña. Le interesaba la pacificación oriental, aunque no triunfase muy pronto el movimiento del caudillo Flores, asimismo la cimentación de Mitre y el poder de Buenos Aires sobre los últimos aprestos de rebeldía de la Confederación.
Para estos designios tenía un motivo fundamental: dejar solo al Paraguay y terminar con los arrestos de Urquiza, presunto aliado del gobierno de López. Loureiro, sigilosamente, hizo que Mitre encontrara los pretextos para romper definitiva mente con el gobierno uruguayo el 14 de diciembre y se precipitaran los acontecimientos. Un poco antes de tal crisis, el canciller oriental Herrera dirigió de nuevo su angustiosa mirada al Paraguay, para salvar el inminente naufragio de su país. Solano López reclamaba nuevamente, en nota de fecha 6 de diciembre, que seguía interesado por la independencia uruguaya y por el equilibrio de poderes en el Río de la Plata. En tanto, la Argentina fortificaba apresuradamente la isla de Martín García y poco más tarde impedía el libre tránsito de los buques uruguayos que necesitaban llegar al río Uruguay para tener contacto con las tropas que luchaban con el ejército revoltoso de Flores. Finalmente, ni la intervención del ministro inglés Thornton pudo dar remedio al estado de beligerancia virtual. En el ínterin, el Brasil esperaba, silencioso y satisfecho, el desarrollo de los acontecimientos que, a la larga, le serían beneficiosos. Por último, invade el territorio uruguayo y una escuadra bombardea Paisandú. Triunfante Flores, prepara por un cauce casi expedito la maniobra de los conciliábulos en que el Imperio del Brasil portaba la batuta de la tenebrosa orquesta. La tesis de la guerra con el Paraguay, como un hecho necesario, del diputado liberal Tavares Bastos, triunfa, y el ministro Paranhos, cambiando de opinión. acoplóse a la misma.
Como puede verse claramente, la política del Imperio había vencido toda indecisión del general Mitre con respecto al Paraguay. Con el Brasil se podía hacer buenas migas, compartir en siniestras componendas y obtener gajes fructíferos, en tanto que Solano López, muy celoso hasta entonces del respeto a los derechos y a la independencia de las naciones y su autodeterminación, resultaba poco menos que inabordable para la añagaza y el mangoneo de aquelarres políticos. En esto estuvo acertado el vencedor de Pavón, convertido luego en peón de brega, aunque muy favorecido, en la guerra de don Pedro II.
El Presidente paraguayo no se había equivocado respecto al Imperio y sus soterrados sueños de influencia en el Río de la Plata. Por eso, esperaba que el Brasil extendiera su dominio sobre la Banda Oriental y el Paraguay, por el ejercicio de un llamado protectorado o, en última instancia, por decisión violenta. Pero errado estaba en cuanto a la Argentina y al Uruguay, cuyos gobernantes y políticos bailaban, desde las horas iniciales de la Independencia, sobre la cuerda fleja de la desarticulación y el caudillaje irresponsable.
López creyó, probablemente que la voz de la raza y los lazos de ancestral origen de las naciones indo-hispánicas podrían cristalizar una convivencia justa, dentro de una fácil comprensión. Pero él se había formado en una moral muy distinta a la de los otros pueblos congéneres. Su medio ambiente fue de una férrea disciplina iniciada, por el dictador Francia y seguida por su padre, don Carlos Antonio López. En cambio, los hombres del Plata no conocieron el orden; la autoridad, ni la respetuosa sujeción a los gobiernos. Vivían y se educaban en la torva escuela de la intriga y del predicamento de la fuerza anárquica. Tanto Rivarola y Pueyrredón, como Rosas y Urquiza, y la legión de caudillos ambiciosos, ponían el sello inconfundible de ese pueblo afectado por turbias pasiones y guerras intestinas.
De ese incendiado teatro salió Mitre y sus cofrades unitarios, así como Urquiza y sus esbirros de la Confederación. ¿Qué confianza podrían inspirar los tortuosos hijos de la anarquía? ¿Qué ideas sagradas sobre imperativos de raza podrían alentar los hombres envenenados por el odio? ¿Qué comprensión y respeto podrían exigírseles en nombre de la paz o del equilibrio internacional?
La guerra era un elemento y el poder su objetivo primordial. Por eso creemos que Solano López fue un hombre de visión escasa y de ninguna previsión. Los hechos venían confirmando que todo era posible entre el Brasil y los gobernantes de Buenos Aires. Habían arribado a un acuerdo sobre el destino de Uruguay, acuerdo que lo doblegó a sangre y fuego. Quedaba el Paraguay, solo y arrinconado, cuya grandeza y orgullo habría que abatirlos, como decía Sarmiento.
Esto fue lo que no vio el mandatario paraguayo, cegado por su soberbia.
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CITAS:
1.- Carta de Berges al cónsul Urquiza: mayo del 1863.
2.- Carta de Mitre del 16 de junio de 1863.
3.- Garay, pág. 231.
4.- Horton Box, pág. 305.

Fuente:
HÉROES. COMPENDIO DE LA GUERRA
DE LA TRIPLE ALIANZA
Por MANUEL RIQUELME
Editorial Servilibro,
Asunción, Paraguay 2008
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2 comentarios:

  1. Um ano antes espiões paraguaios faziam reconhecimento de campo preparando a invasão do Mato Grosso mostrando a total falta de respeito a autodeterminação dos povos, e preparando a expansão do Grande Paraguai. O próprio espião Isidoro Resquim. Único país da região empenhado no prepara de uma indústria de guerra e preparo de um enorme exército. Solano Lopes sacrificou o povo e o país para si, em vez de ter se sacrificado pelo povo e pelo país. Foi até a infâmia de usar crianças para fugir de ser responsabilizado pelos crimes cometidos contra a humanidade. Só Hitler faria o mesmo depois na defesa do Bunquer.

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  2. Sin vergüenza a ultranza quien relata lo último. Defendiendo un genocidio de los más cobardes de la historia mundial. Fueron ustedes quienes atacaron población civil volando toda regla de guerra, fueron ustedes zambos roñosos quienes abusaron de nuestras mujeres y atacaron despiadadamente a niños y ancianos desnutridos y ya casi muertos de hambre y sed. Fueron ustedes unidos en 3 naciones quienes saquearon nuestros bienes cómo vulgares ladrones. Fueron ustedes quienes quemaron hospitales. Y fueron ustedes quienes comprobaron C que está hecha la raza guaraní al no poder exterminar a un ejército teniendo una superioridad de10 a 1 durante 5 años. Basura les enseñan sobre la historia de esa guerra, la única verdad es que son unos cobardes por partida triple y que nosotros seguimos aquí!

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