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lunes, 22 de marzo de 2010

MIGUEL RIGUAL - CAMPAÑA DE HUMAITÁ (GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA) / Fuente: HISTORIA PARAGUAYA de MIGUEL RIGUAL.


LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA
CAMPAÑA DE HUMAITÁ
Autor: MIGUEL RIGUAL
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
CAMPAÑA DE HUMAITÁ
RESUMEN:
ESTA CAMPAÑA DURÓ DOS AÑOS Y MEDIO,
EMPEZANDO CON LA BATALLA DE CORRALES,
GANADA POR NUESTRO EJÉRCITO,
Y TERMINADA CON LA CAPITULACIÓN DE HUMAITÁ.
ENTRE ESAS DOS FECHAS SE LIBRARON
LAS BATALLAS DE ESTERO BELLACO, DE TUYUTÍ,
DEL SAUCE, "UNA DE LAS GLORIAS MÁS PURAS DEL PARAGUAY",
DE CURUPAYTY,
LA MÁS SEÑALADA VICTORIA HASTA ENTONCES LOGRADA,
Y DE LA 2ª DE TUYUTÍ.
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Después de la evacuación de Corrientes, el mariscal López acampó con su ejército, que contaba 30.000 hombres, en Paso de Patria. Este sitio constituía una posición formidable, ya que no podía ser flanqueada de ningún modo a causa del carrizal, estando defendido además por treinta piezas de campaña, apoyadas por la infantería y por trincheras.

52. BATALLA DE CORRALES (31 DE ENERO DE 1866)
López encomendó al coronel José E. Díaz un destacamento de 1.000 voluntarios con el intento de atacar una división enemiga de 7.000 hombres, situada a 10.000 metros a la orilla izquierda del Paraná.
Después de dos días de encarnizada batalla, los nuestros lograron una brillante victoria gracias a su arrojo y a la posición envidiable desde donde atacaban al enemigo: la selva de Corrales. Aconteció este señalado triunfo el 31 de enero de 1866.

53. BATALLA DE ESTERO BELLACO (2 DE MAYO DE 1866)
Las tropas aliadas, comandadas por el general Mitre (argentino), generales Osorio y Porto Alegre (brasileños) y el general Flores (uruguayo) desembarcaron en nuestra patria frente a las Tres bocas, el 16 de abril de 1866. López, ante el avance enemigo, se retiró al norte del Estero Bellaco del Sur, acampando en una posición estratégica de primer orden que resistió todos los ataques de las fuerzas aliadas.
El mariscal ordenó entonces al general Díaz atacase al ejército enemigo en sus propios reales con una fuerza de 4.000 infantes y 1.000 hombres de caballería. Las tropas fueron divididas en cuatro columnas: la primera a la derecha, mandada por el comandante Basilio Benítez; la segunda, en el centro, a las órdenes del mayor Manuel Giménez; la tercera, sobre la izquierda, mandada por el comandante Fidel Valiente; la reserva con el mayor Avelino Cabral Bruguez que mandaba la artillería.
A las doce y media del 2 de mayo de 1866, Díaz se abalanzó sobre la vanguardia aliada, causándole enormes bajas. Las divisiones enemigas se estrellaron contra el avance irresistible de nuestros soldados. La victoria era completa.
Mas, Díaz, no satisfecho con este magnífico triunfo, quiso perseguir al enemigo, pero en ese momento el general brasileño Osorio, deteniendo a los fugitivos, los incorporó a sus filas. Las dos alas de nuestro ejército quedaron despedazados por la artillería enemiga, trocándose de esta manera en derrota una señalada victoria (La ignorancia del dispositivo enemigo fue grave error de nuestro comando en jefe y su estado mayor).

54. BATALLA DE TUYUTÍ (24 DE MAYO DE 1866)
Habiéndose atrincherado los aliados en Tuyutí, López resolvió atacarlos nuevamente.
El campo de Tuyutí es una gran legua de tierra situada entre los dos brazos del Estero Bellaco. Confina al este con extensos palmares y al oeste con la espesa selva del Sauce.
El 24 de mayo de 1866, se produjo la más grande de las batallas libradas hasta entonces en Sudamérica, en la cual 25.000 paraguayos atacaron a 40.000 aliados.
El general Barrios, según lo convenido, debía dar la señal de ataque, disparando un cañonazo. Pero no habiendo podido presentarse a la hora convenida, a causa de los esteros intransitables que retardaron su llegada, tan sólo a las once y media del día dio la señal establecida. El enemigo tuvo sobrado tiempo de prepararse y esta circunstancia decidió la suerte de la lucha (López por vez primera utilizó la guerra de maniobra, pero el inepto de Barrios, que debía atacar por la retaguardia, llegó tarde. Indica que no hizo patrullar el terreno por patrulla de oficiales).
Después de desbaratar varios regimientos aliados, la victoria hubiese sido nuestra a condición de operarse la junción de las alas de nuestro ejército; lo cual, por desgracia, no pudo realizarse. Los paraguayos, casi vencedores, tuvieron que retirarse después de cinco horas de épicas luchas, dejando 5.000 muertos en el campo de batalla. Fueron enviados, además, 7.000 heridos a los hospitales de Humaitá. Las bajas enemigas fueron de 8.000 hombres.

55. BATALLA DEL SAUCE (16-18 DE JULIO DE 1866)
Después de los combates parciales del Paso Leguizamón (10 de julio) y de Yataity Corá (11 de julio), se verificó la batalla del Sauce, que comenzada el 16 de julio, tan sólo terminó dos días después, el 18, con una brillante victoria de nuestras armas.
La posición que ocupaban nuestras tropas era de las más envidiables. Apoyaban su derecha en bosques impenetrables y en la selva del Potrero Sauce. Este, a su vez, comunicaba con una picada con el Paso Gómez y estaba protegido al oeste por un gran carrizal, que imposibilitaba todo movimiento envolvente.
Nuestros soldados estaban en su mayor parte resguardados en sus posiciones atrincheradas y esparcidos por la espesura del monte del Sauce, tan sólo por ellos conocido. Los enemigos tuvieron, desde el principio, una gran desventaja, ya que casi siempre se vieron obligados a asaltar nuestros puestos.
En una de las encarnizadas luchas a arma blanca, caía mortalmente herido el heroico jefe paraguayo coronel Aquino. Momentos antes de expirar en el campamento de Paso Pucú, el Mariscal premió los méritos de este ilustre guerrero, ascendiéndole al grado de Coronel (Era el Cnel. Elizardo Aquino (luqueño)).
Las bajas paraguayas en este combate del Sauce fueron de 2.500 hombres, las enemigas alcanzaron a 4.500 soldados. Con razón dijo pues un escritor argentino, que la batalla del Sauce era "una de las glorias más puras del Paraguay".

56. ENTREVISTA DE YATAITY CORÁ (12 DE SETIEMBRE DE 1866)
El 3 de setiembre, los aliados, tras heroica pero inútil resistencia de nuestras tropas, se posesionaron de Curuzú, lugar atrincherado, situado a media legua al sur de Curupayty.
El Mariscal, deseoso de poner un término a la cruenta lucha en la cual estaban empeñadas cuatro naciones, pidió una entrevista personal con el generalísimo aliado Mitre. Esta se realizó en Yataity Corá el 12 de setiembre y duró cinco horas. El acuerdo entre ambos jefes resultó imposible, pues el presidente argentino fundaba la paz en el desmembramiento del Paraguay, conforme a las bases del Tratado Secreto de la Triple Alianza. A su vez, López estaba decidido a no sacrificar ni un ápice la integridad territorial de nuestra patria. Mitre exigió la separación de López del gobierno, a lo cual respondió éste: "Esto me lo impondrán sobre mi última trinchera, en los últimos confines del Paraguay".

57. BATALLA DE CURUPAYTY (22 DE SETIEMBRE DE 1866)
El 22 de setiembre de 1866 se llevó a cabo la más grande de las victorias que recuerdan nuestros anales militares.
Curupayty era de por sí una posición formidable. Situado en la parte más alta de la suave ondulación de una llanura cortada hacia el sur por una pequeña lomada, se apoya en la barranca del río. La barranca es montuosa y de unos 30 pies de alto. El río es allí estrecho, quedando la costa opuesta a tiro de fusil. Estaba rodeada por Curuzú al sur; por Humaitá al norte; por el río Paraguay al oeste; por el Paso Pucú al este; y al este y sur la laguna Méndez, a la sazón intransitable a causa de fuertes lluvias recientes.
Díaz ordenó la construcción de una trinchera de dos kilómetros de largo, seis pies de profundidad y once de ancho; la cual, arrancando del río Paraguay, iba a rematar al norte de la laguna Méndez.
Terminada la trinchera "primor de arte", según un historiador brasileño, se emplazaron en ella, sobre plataformas de madera dura, 49 piezas de artillería, 13 mirando el río y 36 sobre el frente.
Los aliados, formados en cuatro batallones, avanzaron hacia Curupayty, pero su marcha resultó muy dificultosa a causa del terreno anegado. Cuando los enemigos se hubieron aproximado lo bastante a la trinchera, Díaz ordenó se dispararan todos los cañones a un mismo tiempo. Los estragos fueron horribles. Igual suerte cupo a todos aquellos que se acercaron a aquel baluarte. Diezmados por la artillería, por las descargas de la fusilería paraguaya, por las bombas de mano arrojadas por aquellos de nuestros soldados que carecían de fusiles, los aliados tuvieron que retirarse dejando 5.000 de los suyos tendidos en el campo de batalla.
Nuestras bajas alcanzaron a cien hombres, entre muertos y heridos. Díaz hizo entonces anunciar por el trompa Cándido Silva la más señalada victoria hasta entonces lograda por el heroísmo de nuestra raza paraguaya.
Las operaciones quedaron desde entonces largo tiempo paralizadas.

58. BATALLA DE TUYUTÍ (3 DE NOVIEMBRE DE 1867)
El 3 de noviembre de 1867, para ejecutar el plan ideado por el Mariscal, dos columnas, una de infantería al mando del comandante González, y otra de caballería a las órdenes de Bernardino Caballero, atacaron por segunda vez a los aliados en su campamento de Tuyutí.
Nuestros infantes, luego de desbaratar dos líneas enemigas, se detuvieron en el Comercio (Esto demuestra que no eran soldados profesionales, sino amateurs), depósito de mercaderías, perdiendo un tiempo precioso. Cuando intentaron reanudar la lucha, era ya tarde, pues los enemigos dispersos se habían reconcentrado, opo-niendo a los nestros resistencia tenaz. En vista de esto, González ordenó la retirada.
Caballero, llegando ante los enemigos, mandó a sus hombres que se apearon atacasen a arma blanca, lo que hicieron, causando grandes estragos en el bando contrario. No pudiendo resistir al empuje de las divisiones de los generales Hornos y Victorino, llegadas a todo galope de Tuyucué, Caballero, a su vez, ordenó la retirada.
Nuestras bajas pasaron de 2.000 hombres; los aliados dejaron 1.500 de los suyos tendidos en el campo de batalla.

59. CERCO Y CAPITULACIÓN DE HUMAITÁ (5 DE AGOSTO DE 1868)
La escuadra brasileña, después de haber franqueado el paso de Curupayty, el 15 de agosto de 1867, fondeó frente a Humaitá. Gracias a varios encuentros realizados en Tatayibá y Tayí, el comandante Bernardino Caballero resistió con pocos soldados al ejército de los aliados. Estos cercaban cada vez más la plaza de Humaitá.
El 12 de febrero de 1868, Mitre abandonaba el mando supremo, siendo reemplazado por Caxías.
Por fin, el 18 de febrero, después de varias tentativas infructuosas, la escuadra enemiga, a pesar de las descargas paraguayas que no lograron hacer mella en las espesas corazas de los buques, franqueó el paso de Humaitá.
El 22 de febrero, tres buques brasileños llegaban frente a Asunción. La presencia de los acorazados enemigos en nuestro puerto hizo creer a mucha gente que López estaba irremediablemente perdido y esta creencia despertó la ambición política, celebrándose reuniones públicas y secretas, que tuvieron después trágicas consecuencias.
Cercado por tierra y por agua, objeto de múltiples bombardeos y de encarnizados asaltos, Humaitá, la "Sebastopol paraguaya", proseguía intacta, "como una columna cuya sólida masa parece el apoyo más firme de un templo ruinoso".
Considerando el coronel Martínez, comandante de la plaza, que la situación se volvía cada vez más angustiosa y reparando que la heroica resistencia de largos meses se tornaba inútil y peligrosa, aceptó, el 5 de agosto de 1869, las estipulaciones de la rendición. En virtud de ellas, los prisioneros no serían obligados a pelear contra la patria y los oficiales conservarían sus espadas. 1.200 soldados, de los cuales 300 estaban enfermos o heridos, cayeron en poder de los aliados.
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Fuente: HISTORIA PARAGUAYA. Por MIGUEL RIGUAL. Colección: Hacia un país de lectores. Edición autorizada por: F.V.D.. Edición al cuidado de ROQUE VALLEJOS. Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 2002 (129 páginas).
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